REFLEXIONES SOBRE CULTURA VII
Un sistema de intercambio cultural libre, debería comprender una pluralidad de perspectivas que respeten la diferencia.
¿Cuales serían esas perspectivas, de forma tal que permitan cuestionar los contenidos de los mensajes que se intercambian?
¿Qué hacen las clases populares con lo que ven,
con lo que creen, con lo que compran
o lo que leen? (Barbero 1978)
Los medios, sus mensajes, los receptores, las competencias a la hora de interpretar; todas estas frases protagonizan el escenario de la discusión al respecto del influjo de los contenidos que consumimos todos los días en nuestros televisores, periódicos, y radios, en medio de la gran pregunta respecto sobre quién recae al responsabilidad de los contenidos.
Hemos pasado como dice Jesús Martin Barbero de la comunicación como proceso de dominación a la dominación como proceso de comunicación (Barbero 1978) .
¿Quién domina a Quién? a esta altura de a discusión si queremos plantear la posibilidad de reformular y cuestionar los contenidos que recibimos, sabiendo que esos contenidos y su carga simbólica trae tras de si un mensaje claro y conciso de dominación, asistimos a la formilación de la la pregunta de fondo, para pensar si la intención es intentar crear un nuevo código interpretativo para decantar mejor la información que recibimos, este ensayo, o definitivamente no tenemos posibilidad de crear dicho filtro y asistiremos a la muerte de las opciones en el interpretar.
Un punto de partida para pensar la posibilidad de generar nuevas alternativas interpretativas, reside en hacer conciencia desde dónde miran los medios quienes los consumen , para que una vez entendiendo los contextos de consumo de los medios, podemos saber hacia donde va lo que se consume, para intentar desarrollar ese mecanismo de interpretación de los contenidos comunicativos.
Dice David Morley que debemos encaminarnos hacia una Democracia Semiótica .
En este orden de ideas, una democracia semiótica debe proveer a los consumidores, las alternativas suficientes, poder interpretar mejor lo que consumen, para leer la “letra pequeña”; una democracia semiótica nos permite asistir a un escenario plural y exento de el influjo homogenizador del mensaje comunicativo. Una democracia semiótica, resarce el compromiso que tenemos como receptores, de ser capaces de digerir mejor los contenidos, nos da la posibilidad de formarnos con criterios claros y críticos para cuestionar los mensajes que constantemente nos llegan por los medios.
Una democracia en la interpretación considero, debería ser el ideal fundante de una nueva cultura critica mediática. Dentro de la formación comunicacional que recibimos, debe convertírsenos en un imperativo la crítica y la interpretación profunda de los contenidos, pues estableciendo una semiótica mas amplia, que permita interpretar los contenidos mediáticos desde la posibilidad individual de mi cultura propia, desde ese retorno a lo singular, y así enriquecer el resultado de los intercambios comunicacionales, con múltiples significados, múltiples productos, múltiples enseñanzas, y dejar de lado la unicidad de lecturas y los monotemáticos puntos de vista, productos de la falta de criterio por parte de los receptores.
Nuestra formación como comunicadores educadores, debe plantearnos como misión, comunicar para educar en el consumo de la comunicación, debemos convertirnos en educadores en los contenidos, en los significados, en los procesos.
Una utopía quizá, pero prefiero imaginar un mundo con mas alternativas para leer los contenidos, y que no se me subestime, dándome discursos viciados, que no le dan espacio a mis ideas.
BIBLIOGRAFIA
Junkel Guillermo, el consumo Cultural en América Latina, 2006 Bogotá
Setevenson Nick, Culturas Mediáticas, Teoría Social y Comunicación Masiva
Curran J, Morley D, Walkerdike V (Compiladores) Estudios Culturales y Comunicación, Análisis, producción y consumo cultural, de las políticas de identidad y el posmodernismo.
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