martes, 25 de agosto de 2009

ALGUNAS RAZONES POR LAS CUALES NO VERÉ EL CAPO, DE RCN

Una vez más los supergenios creativos de la televisión Colombiana, apelan al boom publicitario y el morbo para promocionar una nueva serie de televisión.
El eterno Tema del narcotráfico, la impunidad, la delincuencia, prostitutas y siliconas, la corrupción se convierten en el único y explotable tema para realizar una telenovela que se nos meter por los ojos en las noches de nuestros hogares.
Valiente creatividad, retomar y rematar un tema más que sabido y conocido por la sangrienta historia que nos tocó vivir en nuestro país, para ahora exaltar y resaltar según los libretistas “al hombre más allá del capo, al ser humano, sus sentimientos y perfil”
Que pobreza intelectual y creativa de los escritores de nuestra televisión colombiana, pues sin desconocer nuestra historia reciente, me pregunto porqué lo único que se les ocurre es hacer telenovelas que con la excusa de que “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”, pretenden darle un tinte de ciencia ficción y de irrealidad a personajes como el capo, o el cartel de los sapos o las prepago, y suponer que ya no existen, existieron, o simplemente nos acostumbramos a autodefinirnos como eso, y en esos personajes terminamos resumiendo la sociedad Colombiana.
Pareciera que todos entonces tenemos un narcotraficante por dentro. A quien no le gustaría esa “adrenalina” de tener un negocio ilícito, burlar las autoridades, andar en camioneta, encender cigarrillos con billetes de 50 mil pesos, enchapar los baños de la casa con porcelana o comprarse un par de Hipopótamos (para que después terminen cazados) e intentar imitar las innumerables suntuosidades de esos Héroes embambados, que de aposta, son personificados con un mal acento paisa, y una locura casi que raya en lo excesivamente fingido, pero claro, “cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”.
Esa es la imagen que nosotros mismos nos encargamos de venderle al mundo, pues los ratings se disparan para ver en las noches de “nuestra tele” darle espacio al imaginario de media hora en donde todo puede suceder, mientras tenemos tantas historias mucho mas interesantes por contar, muchas cosas más bellas por conocer pero claro..eso no da rating.
No voy a ver el Capo porque no me siento representado allí, estoy cansado de que nosotros mismos nos sigamos restregando nuestra historia de muerte y vergüenza, nuestra historia que sin desconocerla nos debe llevar a un proceso de cambio de actitud de cambio de mentalidad, y no repetirla y repetirla, mas aun en novelas y novelas que dicen y muestran lo mismo.
Como Católico y Carismático no idolatro al pecado y a los personajes heróicos de papel que los medios me quieran inculcar, yo alabo al Señor porque que tengo la fe de que nos liberará del pecado y la muerte que otros verán idiotizados en las pantallas de la televisión.
MANUEL PUIG DURÁN GÓMEZ


sábado, 18 de julio de 2009

LA CRISIS DE LA ECONOMÍA COLOMBIANA

LA CRISIS DE LA ECONOMÍA COLOMBIANA

Ya es un lugar común señalar que el desastre de la economía colombiana es el peor de su historia y que, de seguir las cosas como van, todavía falta lo peor, afirma el Senador Jorge Robledo.

La ponencia del Senador Jorge Robledo a propósito de la crisis de la Economía de Colombia, frente a la inminente firma del TLC con Estados Unidos, suscita toda serie de reflexiones en el ambiente político y Económico.

En el aparato económico nacional hay dos situaciones: el sector no monopolista (los no “agremiados”) está desapareciendo arruinado por la competencia externa y la crisis de la economía, en tanto los monopolios, bien sean públicos o privados, están siendo adquiridos a menor precio por el capital extranjero.

La deuda del Estado aumenta, la inversión estatal se reduce pues el pago de la deuda pública externa e interna no permite reducir el déficit fiscal, y la generación de una reactivación empresarial.

De todas maneras, una de las tantas razones de esta situación es la inversión clara y directa en la política de seguridad democrática del actual Gobierno, lo cual le ha restado fuerza a las medidas de reactivación de la Economía.

En este panorama llega el posible TLC. Se presenta un país al parecer mas seguro, mas propicio para la inversión extranjera y tener mas asegurados sus capitales, pero la realidad es que tenemos un país con una capacidad productiva herida, y en desventaja con la competencia que se presentará contra los productos que entrarán mas baratos al país una vez se firme el TLC, y empecemos a consumir productos que nosotros mismos podemos producir, pero toca traerlos de fuera pues sale mas barato importarlos que producirlos nosotros mismos.

Subyace una pregunta en todo esto. ¿Por qué nos cuesta tanto producir ciertos elementos?

De otro lado, para el Senador Robledo la salud y la educación son cada vez más artículos de lujo, solo al alcance de los que puedan pagarlos, que son cada vez menos porque en las estadísticas oficiales el desempleo abierto hace rato pasó del 20% y el empleo informal superó el 60% y porque los colombianos clasificados como pobres llegan a 23 millones, con 13 millones de paupérrimos entre ellos.
Para el congresista del Polo Democrático, el logro del establecimiento de estas políticas radica en las fortalezas neocoloniales. Los productos que entrarán, tendrán bajos aranceles; los mismos productos producidos en Colombia no tendrán de ninguna forma de competir, y muchas empresas quebrarán, porque los costos de los productos nacionales seguirán siendo los mismos, y en comparación con los importados serán mas caros.

Un ejemplo claro serpian las medicinas, en tanto que si se mantiene la política de protección a las patentes, los medicamentos genéricos serán solo un vago recuerdo del pasado, y las medicinas de marca serás muy costosas , y no habrá posibilidad de producir medicinas igual de efectivas, pero mas económicas en nuestro páis.

El Senador Robledo sostiene, que la dificultad radica ante todo, en la desigualdad de las propuestas y en un temor a ultranza a los grandes intercambios económicos con los Estados Unidos.

¿Qué hacer en este panorama? ¿Resignación, oposición? Iniciar un proceso de esta maginitud en las relaciones económicas entre ambas naciones es obvio que trae sus beneficios y también sus riesgos. De manera muy personal, mas allá de que las condiciones aparentemente estén mejor dadas para los Estados Unidos, el cuestionamiento debe trasladarse a la Empresa Colombiana, para intentar producir mejor, y mas barato y así poder competir; muchos países lo logran, además que el argumento para que nuestras cosas valgan mas, es que los rubros en importación de materias primas son elevados ¿no será acaso que si se tiene la posibilidad de ingresar mas económicos esos mismos elementos primos para nuestra producción nacional, gracias al libre comercio, se puedan producir los producto a un costo mas bajo?

Estados Unidos, de todas formas conseguirá lo que les vendemos en otro lado si no firmamos el TLC, y ahí si que uno de nuestros clientes mas importantes irá a abrir sus negocios y a satisfacer sus bienes y servicios en otro lado ¿no tendremos la inteligencia para generar negocios mas rentables para poder competir con los productos norteamericanos? ¿Dónde quedan nuestras fortalezas en el campo agropecuario, zootécnico, de servicios?

Es cierto que tenemos que mirar con pinzas este tipo de ejercicios comerciales, pero es un error a mi parecer, cerrarse por completo a la posibilidad de generar nuevos procesos y nuevos negocios que abran las puertas a la adquisición de elementos de acá si son realmente inaccesibles como la alta Tecnología entre otros.

La reflexión seguirá tomando muchos matices, pero es cierto que por el lado de nuestro gobierno las cartas están mostradas, y solo falta el beneplácito del gobierno de Estados Unidos, es solo cuestión de tiempo, debemos prepararnos para digerir los productos y cargas culturales que vienen tras los empaques de lo que compraremos, eso si es lo que a mi me preocuparía pues en tanto que sea mas “atractivo” en vez de barato, desayunar pancake que una arepa, el problema no va a ser la quiebra del gremio de las arepas, sino la quiebra de la cultura y de los ideales nacionales, pero eso no se pierde por la firma de un tratado comercial, se pierde por falta de fundamentos en la soberanía mental, pues es allí donde reside el verdadero patrimonio, allí si estaría el verdadero peligro.

LA INDUSTRIA CULTURAL

LA INDUSTRIA CULTURAL

¿UN MERCADO URBANO?

Luego de las discusiones elaboradas a raíz del planteamiento de la posibilidad de contemplar la cultura y sus elementos, como la materia prima de un mercado de consumo para propios y extraños se nos pone en la mesa el panorama lo que podríamos llamar la mutación del Homo Sapiens, que en un Homo Urbis, siendo ahora este, un nuevo individuo que ha pasado de la masificación, a la individualidad extrema, encerrándose en la sala de su casa a ver televisión, desde el consumo de un entramado de productos, sensaciones, lenguajes, costumbres etc; Se suscita un nuevo concepto de cultura, que no pretende ser reconocido como cultura, sino como producto.

Los medios de comunicación ya dejaron de ser esa “caja mágica” en la que podíamos encontrar la respuesta a lo que no sabíamos, en la que todo el tiempo recibíamos de balde una serie de informaciones que sin clasificar y sin interpretar adecuadamente, nos iban a avocar, (y nos tienen ya) sumergidos en un mundo paralelo, en un nuevo sistema solar en el que los planetas son Colombia, Estados Unidos, Europa, Internet, la música, Madonna, Daddy Yankee; y que la nave espacial para viajar a través de ellos es tan solo un teclado de computador, un Mouse o un I Pod, siendo este viaje la única alternativa para que el hombre tecno- moderno se busque a si mismo, en medio de la lucha por no sucumbir ante el influjo informativo.

La tendencia a individualizarse en medio de un mundo que lo que busca es agrupar, congregar, aglutinar pareciera contradictorio, pero asi lo vemos en nuestras calles, donde vemos caminar a todos atados al cordón auricular de un sus reproductores de audio, o en una eterna conversación aparentemente monológica con su celular, cuando no es que vemos a quien va en auto, y con el manos libres, nos da la impresión de que va hablando solo.

Pareciera ser que el asunto tiene un punto de partida en la eterna discusión lo público y lo privado, lo popular y lo masivo, “lo culto o lo inculto”. Basta con reconocer, que si observamos detenidamente nuestros entornos, cada vez mas las posibilidades tecnológicas y la interacción con el mundo que ofrecen os medios, nos va separando (a mi modo de ver) de nuestros consumos más autóctonos, pues si lo público es lo que “todos sabemos que es así” y lo privado es mi forma particular de consumir la información, mi cultura ya no es el “Biombo” que me protege de lo que recibo, y mi cultura ya no me brinda las categorías para interpretar lo que me viene de fuera; mi cultura es poco a poco socabada por lo que consume y ve de fuera. Hemos pasado del feudo al barrio, y del barrio a la sala de Tv, de la sala de Tv al monitor del Computador, donde tengo mas fácil acceso a todo la información que me sea posible recaudar.

A propósito de recaudar, hemos discutido ampliamente sin el consabido TLC con Estados Unidos es de beneficio o no para el país etc, en términos del consumo de cultura, qué es lo que está de fondo cuando queremos pensar que la cultura será un elemento más en la “lista del mercado” para tener que promocionarnos a nosotros mismos, ya que no consumimos ya lo que tenemos al frente, y toca vender a otras personas lo que somos, para ver si en lo que otros conocen y disfrutan de lo que somos, quizá nos veamos y nos reconozcamos allí, en lo que otros interpretan.

Colombia en medio de las dinámicas urbanas y de la apertura a los ámbitos ha aprendido a copiar los prototipos que le llegan de fuera y que han perneado su cultura y hemos una caricatura de los prototipos sociales que nos llegan del otro lado del océano; claro, es obvia la diferencia entre la modernidad o la contemporaneidad que viven los amigos del norte o los europeos, a nosotros (por historia) nos han llegado tarde estas dinámicas y por eso somos un país en vía de desarrollo que en otros términos: un país que apenas aprende a ver como es el mundo de verdad, el mundo tecnificado; claro nos pretenden “desatrazar” el cuaderno, en un ejercicio veloz e insistente de aprender de las otras culturas (que sutilmente nos las presentan como mejores que la nuestra) para ir olvidando la nuestra.

Es claro, una cosa es no aceptar el paso de la historia querer regresar a la edad media; y otra muy distinta, es poder lograr una igualdad en el intercambio cultural para no quedar sometidos al influjo de las culturas mas fuertes que nos pernean, y ya no usan la pólvora para inculcarnos su cultura, sino que a través de la idea de un mundo mejor, de un sueño mejor, nos conquistan de nuevo con espejitos, espejos que nos revelan nuestra imagen real, y nos hacen sentir pena, para querer entonces que nuestra imagen se borre, y que se parezca mas, a la imagen del que vive en ese “mundo” mejor.

Si el asunto está en reconocernos, ¿tenemos necesariamente que llevar a lo audiovisual lo que vemos en vivo y en directo en las calles de nuestras ciudades? ¿ o nos dimos cuenta que existían sicarios en Medellín solo hasta que se estrenó Rodrigo D No Futuro, o la inconciencia se nos acabó cuando La Virgen de Los Sicarios nos dijo que existe un mundo sórdido y escondido en las calles de nuestras capitales, no lo se, solo me parece que preferimos ver nuestra realidad y nuestra historia por las noticias o en las pantallas de cine, y la historia se nos ha convertido en un producto digno de exportación que si bien dice lo que realmente sucede, nos deja en desventaja para mostrarnos ante los de fuera como asesinos despiadados y drogradictos en éxtasis constante, nada diferente de lo que sería el protagonista promedio de las películas norteamericanas, pero en ese caso, él es un héroe que acaba de salvar al mundo con su ametralladora al hombro y sus músculos desproporcionados, nosotros, una cultura sin futuro ni misericordia.

No tenemos salida, debemos jugárnosla en el mercado de la cultura, espero ahí si, nos brote el ingenio característico de esta raza, y esta vez si, saquemos el mejor provecho en el negocio del consumo, en el negocio de la cultura ya no aprendida, sino consumida en el dispensador de cultura que todos tenemos en casa; Televisor.

LA CULTURA ESTUDIADA, LA CULTURA ASUMIDA COMO RUMBO

LA CULTURA ESTUDIADA, LA CULTURA ASUMIDA COMO RUMBO

Manuel Puig Durán Gómez

Comenzar a pensar la posibilidad de que la cultura global, es la solución al interrogante cultural que nos ha tomado todo un semestre deducir, es el tema que el Señor Warnier nos ilumina en el discurrir de este maravilloso texto La Mundialización de la cultura.

El texto, plantea desde un recorrido histórico crítico (cuestión muy propia del discurso sociológico Francés) un análisis de la evolución de la cultura, desde la perspectiva histórica, además de enunciar los posibles puntos de encuentro que se suscitan en los encuentros culturales post modernos, atravesados por la mediación, de los instrumentos comunicativos que se han ido creando con el paso de la historia.

Este recorrido, ha estado acompañado siempre por los medios de comunicación, por la evolución técnica y tecnológica, que ha brindado nuevas claves hermenéuticas para estudiar las relaciones culturales, desde los ámbitos de la industria cultural, y de lo “publicado” en los medios de comunicación.

Debemos unir al recorrido cultural, asi como lo propone el texto, el recorrido que ha tenido la tecnología en la importancia para deducir la importancia que tienen las industrias culturales en el desarrollo de la cultura global; mas allá de intentar plantear una apología de la globalización, el planteamiento fundante del libro de Warnier, es una redacción sistemática de cómo es posible valerse del ámbito generado por los consumos culturales, para que las culturas entre si se relacionen, se conozcan “consuman” unas de otras, sin perderse entre ellas para crear una “tercera” híbrida; las culturas están hechas para eso, para suscitarse, crecer y crecer al punto de encontrarse con otras, que las consumirán o las respetarán, entendiendo esta frase (muy mía por cierto), como la verdad irrefutable que la historia nos ha enseñado a través de los cientos de encuentros culturales que hemos sabido de su existencia, desde la escuela, desde los medios, desde nuestro mismo actuar como seres sociales que conocemos a otras tantas personas susceptibles de cultura.

“Definimos pues como industrias culturales las actividades industriales que producen y comercializan discursos, imágenes, artes, y cualquier otra capacidad o hábito adquirido por el hombre en su condición de miembro de la sociedad”(Warnier, Jean Paul, la Mundialización de la Cultira, Ed Gedisa, Barcelona 2002,. Pag 22)

La Mundialización de la cultura, se ha dado en el ambiente del mercado cultural; creo que hablar de Mundialización de la cultura, es hablar mas allá de que encuentre un Mc Donalds en cada esquina de cualquier país del mundo, o de que sepa de memoria recetas Thai, o que el destino favorito de mis vacaciones no sea el exuberante Caribe, sino el Municipio más recóndito de la Amazonía. Mundialización de la Cultura, es el “momento” de relación, conocimiento y respeto de las categorías culturales, pues estoy convencido, que un Indígena Witoto, miraría con recelo el empaque de una Big Mac, mientras en la otra mano tenga un pedazo de pescado asado, ahí dirían los apologetas de la individualización que es un exabrupto cultural tal escena, en este ejercicio, creo que el problema de fondo es que tenemos que estar preparados para cualquier encuentro cultural, sea cual fuere el ámbito, ese ámbito todos los días lo encendemos en las mañanas, lo sintonizamos en el radio, ese ámbito esta a un click de distancia. “La estrategia de las industrias de la cultura sufrió una profunda reforma como consecuencia del impacto ejercido por las nuevas tecnologías.”(Ibid. Pag 60)

Warnier, presenta claramente los pasos para analizar las relaciones culturales que se establecen en nuestros contextos, para así analizar, hasta qué punto las relaciones culturales que observamos a diario son producto del mercado cultural, o si son neocolonialismos perpetrados por las potencias ideológicas.

“(…) Las industrias culturales presentan las siguientes características: a) necesitan grandes medios; b) aplican técnicas de reproducción en serie; c) trabajan para el mercado o, en otras palabras, mercantilizan la cultura; d) se fundan en una organización del trabajo de tipo capitalista; es decir, transforman al creador en un trabajador y transforman la cultura en productos culturales.” (Ibid Pag 21). Analicemos brevemente estas afirmaciones

Las técnicas de reproducción agotan la carga semántica de los “instrumentos culturales”? es decir, ¿no es lo mismo un objeto precolombino que se encuentra en una excavación arqueológica, al objeto reproducido en serie y expuesto en vitrinas para ser vendido? La diferencia (y es desde acá dónde la Industria cultural le da el valor) esta en el valor histórico frente al valor Hermenéutico. El valor histórico sin lugar a dudas el que permite resaltar la importancia en la línea del tiempo que pueda tener un hallazgo arqueológico, además de su valor de estudio y análisis para interpretar los contextos históricos de las culturas sobre todo las extintas. El valor hermenéutico es el que me permite acercarme a la cultura o a sus primicias, con la adquisición de “objetos” que mas allá del valor de “souvenir” me proveen elementos interpretativos de la cultura, pues no adquirimos artículos porque si, lo que consumimos en términos de cultura, trae consigo una seris de necesidades intrinsecas (y a veces inconcientes) que reasaltan la idea de que la cultura se aprende, se suscita en nosotros, ¿porqué me gustan las rancheras? Preguntará alguien, pues en una visión ortodoxa de la cultura, esa sería solo música de mexicanos, ¡mentira!

Es música del mundo, porque resume sentimientos, resume vivencias, y allí gracias a un género musical puedo identificar mejor desde la interpretación cultural mexicana la tristeza, mas que con un vallenato por ejemplo; no es infidelidad a mis raíces, es permitirme intercambiar ideales, el intercambio cultural comparte interpretaciones:

“Estas observaciones permiten advertir que sin duda, es mas conveniente hablar de identificación que de identidad y decir que la identificación es contextual y fluctuante” (Ibid. Pag 15)

¿Porqué Warnier, nos ha llevado por un camino histórico crítico, con una columna vertebral enraizada en el influjo de los medios?

Los medios han sido la vitrina a veces inconciente del intercambio cultural, la noticia la nouvelle, los documentales, Nacional Geographic, Travel and Adventure, ventanas de observación de las culturas, las comprensiones culturales y políticas. “La inextricable imbricación de las dinámicas socioculturales y de las técnicas, cuya importancia en materia de transporte hemos comprobado, se sitúa del lado de la comunicación.”(Ibid. Pag 32)

Los Medios, los emporios mediáticos y sus interpretaciones revisten en sus métodos y mensajes la responsabilidad hermenéutica de no generar un Apocalipsis de las tradiciones (Cfr pag 87), pues en tanto se conviertan los contenidos culturales en meros contenidos del lead o que debido a la mala interpretación cultural, los medios generen un etnocidio mediático. Todos los días asistimos de primera mano a los bombardeos en medio oriente, asistimos a las guerras civiles afrinacas, asistimos a las capturas latinoamericanas por narcotráfico, sin la debida interpretación y Mundialización del ideal humanista, todos terminaremos pensando (como ya millones piensan) que todo árabe es terrorista, que todo africano es de menor cerebro, o que todo latino es un pandillero o un narco. Las malas interpretaciones mediáticas, generan la Mundialización de la Incultura, dándole Visa al maltrato cultural, y al establecimiento de los prejuicios sociales, a los enfrentamientos ideológicos.

La Mundialización de la Cultura, es un reto, bastante árido para enfrentar ciertos ámbitos disfrazados de humanismo filantrópico, que ven la cultura (y sobre todo las culturas más discretas) como un objetivo a conquistar, para transformarlos a mi imagen y semejanza, para inculcarles ideales impropios e incompatibles con la mas mímica sensatez.

La cultura es el valor mas grande que se tiene en el ambiente público y privado, la cultura es el aire que suena en las quenas, es el olor de la panela en los trapiches, la cultura es el acento, la cultura es el baile ritual oceánico, la cultura es poder ingresar a una Universidad y hablar de estas cosas, no para verlas como un objeto de estudio, sino para matricularse en una defensa de lo propio, pero también de lo ajeno, para que todos podamos seguir conservando lo que realmente somos, y poder compartirlo para poder vivir mejor bajo este mismo cielo.

lunes, 1 de junio de 2009

MEDIOS - INFORMACION Y EDUCACION

Los medios de información al relacionarse con la educación y las estructuras educativas, pueden dar como resultado un binomio perfecto y de contundentes resultados, o una relación traumática y sin salida.
Los estudios culturales y sociales, han dado cuenta de estas dos posibilidades en tanto que ciertas tendencias del pensamiento han “divorciado” a los medios y a la escuela, y otros han dicho de plano que es insustituible la relación que deben existir entre los medios y la escuela en la necesidad mutua y complementaria para entender y comprender los contenidos mediáticos.
Las dificultades inician cuando más allá de que los medios se hayan convertido en un negocio (siempre lo han sido, o por lo menos se entró en conciencia de ello) la educación también se convirtió en un negocio, pagado al mejor postor y con estratificación siendo la educación una “manofactura” elaborada y con un precio.
El conocimiento se ha convertido en un capital, por ende el que lo posee posee gran cantidad de elementos a favor, que lo posicionan frente a los demás que “conozcan” o sepan menos. Esa allí donde los medios de información, han detectado el peligro o la bondad de la escuela: si usan la escuela y su capital de conocimiento educarán a la población según su conveniencia para inculcar dinámicas de consumo que los beneficiarán ampliamente; o por lo contrario, la escuela se convierte en el espacio de crítica y examen a los contenidos de los medios, convirtiéndose ese capital de conocimiento, en capital de riesgo para los medios, porque poco a poco perderán el espacio de influencia y la escuela haría su tarea real, iluminar, aclarar, abrir espacio de reflexión, y no repetición de conceptos.
Pero por el lado de la escuela hay problemas aún, porque las metodologías de la educación pierden fácilmente el rumbo, y en el establecimiento de los procesos educativos y los planes de formación, diseñan currículos educativos acartonados y muy lejanos de las reales necesidades sociales, y es allí donde la pedagogía cae en el hoyo y se convierte en una idea vaga que no lee las necesidades sociales, que no aporta a los conocimientos que interactúan con los contrastes culturales, para darle razón a la idea mediática del “ocultar mostrando” generando un sofisma de distracción.
Los medios de información, aprovechan la coyuntura que les da lo sensacional y lo espectacular, para con la excusa de informar y revelar primero, se dan el lujo de autoproclamarse los poseedores de la verdad. La “chiva” el flash, el último minuto, no necesariamente trae como apellido la palabra análisis, la palabra mesura, y si a eso le sumamos una audiencia sin conciencia crítica se está cerrando el ciclo álgido del informarse parcialmente y sin conciencia critica, y por eso todos cuando oímos el consabido sonido de última hora, corremos ávidos al televisor a ver y preguntarnos inmediatamente qué pasó? Para presenciar como testigos de primera mano lo que sucede, pero no por una intención de informarnos, sino con un deseo a veces morboso, que se queda solo en la repetición de lo que el presentador de turno lance al aire, y no se profundiza en la veracidad y trascendencia de la información.
El reto se concentra en el buscar alternativas educativas que enseñen a ver y consumir medios de Comunicación, y vincular más a la escuela para que participe y produzca espacios de formación e interacción en los medios.

lunes, 4 de mayo de 2009

CONSUMOS DE TELEVISIÓN

INTERCAMBIOS CULTURALES

Un sistema de intercambio cultural libre, debería comprender una pluralidad de perspectivas que respeten la diferencia.
¿Cuales serían esas perspectivas, de forma tal que permitan cuestionar los contenidos de los mensajes que se intercambian?



¿Qué hacen las clases populares con lo que ven,
con lo que creen, con lo que compran
o lo que leen? (Barbero 1978)


Los medios, sus mensajes, los receptores, las competencias a la hora de interpretar; todas estas frases protagonizan el escenario de la discusión al respecto del influjo de los contenidos que consumimos todos los días en nuestros televisores, periódicos, y radios, en medio de la gran pregunta respecto sobre quién recae al responsabilidad de los contenidos.
Hemos pasado como dice Jesús Martin Barbero de la comunicación como proceso de dominación a la dominación como proceso de comunicación (Barbero 1978) .
¿Quién domina a Quién? a esta altura de a discusión si queremos plantear la posibilidad de reformular y cuestionar los contenidos que recibimos, sabiendo que esos contenidos y su carga simbólica trae tras de si un mensaje claro y conciso de dominación, asistimos a la formilación de la la pregunta de fondo, para pensar si la intención es intentar crear un nuevo código interpretativo para decantar mejor la información que recibimos, este ensayo, o definitivamente no tenemos posibilidad de crear dicho filtro y asistiremos a la muerte de las opciones en el interpretar.
Un punto de partida para pensar la posibilidad de generar nuevas alternativas interpretativas, reside en hacer conciencia desde dónde miran los medios quienes los consumen[1], para que una vez entendiendo los contextos de consumo de los medios, podemos saber hacia donde va lo que se consume, para intentar desarrollar ese mecanismo de interpretación de los contenidos comunicativos.
Dice David Morley que debemos encaminarnos hacia una Democracia Semiótica[2].
En este orden de ideas, una democracia semiótica debe proveer a los consumidores, las alternativas suficientes, poder interpretar mejor lo que consumen, para leer la “letra pequeña”; una democracia semiótica nos permite asistir a un escenario plural y exento de el influjo homogenizador del mensaje comunicativo. Una democracia semiótica, resarce el compromiso que tenemos como receptores, de ser capaces de digerir mejor los contenidos, nos da la posibilidad de formarnos con criterios claros y críticos para cuestionar los mensajes que constantemente nos llegan por los medios.
Una democracia en la interpretación considero, debería ser el ideal fundante de una nueva cultura critica mediática. Dentro de la formación comunicacional que recibimos, debe convertírsenos en un imperativo la crítica y la interpretación profunda de los contenidos, pues estableciendo una semiótica mas amplia, que permita interpretar los contenidos mediáticos desde la posibilidad individual de mi cultura propia, desde ese retorno a lo singular, y así enriquecer el resultado de los intercambios comunicacionales, con múltiples significados, múltiples productos, múltiples enseñanzas, y dejar de lado la unicidad de lecturas y los monotemáticos puntos de vista, productos de la falta de criterio por parte de los receptores.
Nuestra formación como comunicadores educadores, debe plantearnos como misión, comunicar para educar en el consumo de la comunicación, debemos convertirnos en educadores en los contenidos, en los significados, en los procesos.
Una utopía quizá, pero prefiero imaginar un mundo con mas alternativas para leer los contenidos, y que no se me subestime, dándome discursos viciados, que no le dan espacio a mis ideas.
BIBLIOGRAFIA
Junkel Guillermo, el consumo Cultural en América Latina, 2006 Bogotá
Setevenson Nick, Culturas Mediáticas, Teoría Social y Comunicación Masiva
Curran J, Morley D, Walkerdike V (Compiladores) Estudios Culturales y Comunicación, Análisis, producción y consumo cultural, de las políticas de identidad y el posmodernismo.
[1] Barbero Jesús Martín, en El consumo cultural en América Latina, Junkel Guillermo, 2006 Bogotá, Pag 61
(…) ¿Qué lugar ocupa el televisor en la casa: central marginal, preside la sala en que se hace la vida social o se refugia en el espacio privado de los dormitorios o estudios? La lectura de esa topografía posibilita la elaboración de una topología simbólica en términos de clases sociales.

(…)Nos referimos a los haberes saberes y gramáticas que, constituidos en memoria, median la lectura de los diferentes grupos, y a los imaginarios desde los que conforman su identidad los jóvenes, los adultos, los hombres, las mujeres, los campesinos, los de ciudad, los indígenas, los negros, los costeños, los llaneros etc. ¿Desde dónde miran la telenovela esos diversos tipos de sujetos?(…)

[2] Curran J, Morley D, Walkerdike V (Compiladores) Estudios Culturales y Comunicación, Análisis, producción y consumo cultural, de las políticas de identidad y el posmodernismo.

“Influencia de los estudios mediáticos y contenidos en el concepto de marca y el impacto en los conscientes colectivos”


Los conscientes colectivos hacen parte de un constructo necesario en el equilibrio de la sociedad, y esos a su vez son constituidos y organizados por los actores que participan en la elaboración de las dinámicas que trazan la interpretación de los acontecimientos y da las claves de lectura a los miembros de la sociedad, para hacerse a las imágenes de la realidad que ésta necesita.
Los estudios mediáticos, intentan intervenir a las colectividades en sus conscientes brindándoles herramientas e insumos, “inculcándoles” a través de los contenidos, las formas para interpretar desde ellos mismos, convirtiendo los contenidos mediáticos en contenidos colectivos, que más allá de ser simples opciones de consumo, en discursos claros que intervienen y forman el criterio de aquellos miembros de dichos colectivos.
Los contenidos mediáticos que apuntan a la formación de conscientes colectivos de consumo, pretenden ser pedagógicos, que generen procesos de aprendizaje para globalizar las tendencias de consumo, y así establecer círculos de influencia y de enseñar a consumir contenidos.
Las realidades sociales, las realidades de los conscientes colectivos, están siempre influenciadas por la tendencia discursiva de los mismos contenidos que se consumen en cada contexto, las realidades sociales son intervenidas a través de procesos educativos de solución y organización de las soluciones, y es así como se crean productos pedagógico – mediáticos, que gracias a su alcance, ayudan a intervenir las realidades que circundan.
Los contenidos mediáticos, se diseñan y se comprenden desde la perspectiva de la intención con la cuál son elaborados, pues más allá de que exista una intención una razón para crear un producto pedagógico que haya de usar los medios de información para cumplir su cometido, lo que deben pretender establecer antes que un extenso listado de ideales, deben primero hacer un posicionamiento de concepto, un posicionamiento consciente en los inconscientes, un posicionamiento de marca.
No pensemos el término marca como el nombre de un producto, usémoslo en el significado de sello, identidad, exclusividad; los contenidos diseñados conscientemente, sellan (marcan) los conscientes colectivos, generando en ellos procesos de identidad, fidelización y de arraigo.
Los conscientes colectivos se construyen con la suma de las identidades individuales que se reúnen alrededor de un concepto, de una característica que aglutina los intereses de los que consumen productos mediáticos. Una Telenovela no vende marcas, por más que se vean las etiquetas de los refrescos en las manos de los protagonistas, o no vende marcas de ropa que son plenamente distinguibles y dejan a la luz la obviedad de lo publicitario de las escenas. Las telenovelas venden idearios, venden contextos, venden jerga, venden identidad.
Esta influencia sistémica, a través de algo inconsciente como los contenidos, sella (marca) los conscientes, entablando relaciones cada vez más fuertes en la cotidianidad de los consumidores, entonces la gente empieza a saludar de cierta forma, se llama de cierta forma, piensan de cierta forma, y terminan por elevar la ficción de lo que sucede en la pantalla, hasta la realidad de pensar que cualquiera de esos actores está encarnando una historia similar a la mía, y ver la novela me permite o anticiparme a los acontecimientos de mi propia vida, o dilucidar las respuestas que no obtenemos de nuestros contextos circundantes, pues las metahistorias de las novelas, nos dejan ver lo que los otros piensan, mientras que en la realidad, solo sabemos ( y a duras penas) lo que sucede con nosotros mismos.
La Escuela (academia) entonces ¿tendrá sobre sus hombros la enorme responsabilidad de enseñar a consumir los contenidos que se convierten en colectivos? O más bien, ¿la escuela debe someterse a sí misma, al rigor del medio para intentar comunicar los contenidos? Por momentos hemos olvidado que el medio es el aparato, no es el que piensa el contenido, el contenido ya viene construido cuando se va a emitir.
La formación debe ir a los cerebros de los creativos, a las mentes de los que idean los universos paralelos de ficción y acción de las novelas; la formación, debe arraigarse en el juicio de los que emiten (vomitan) noticias, sin fijarse en el olvidado rigor de la verdad y de la necesario confrontación de la información. La formación debe hacer mella en el colectivo de consumo, para enseñarle a autodecantar lo que consume, y no desear verlo todo, consumirlo todo, pues de lo único que esta enferma la sociedad es de indigestión mediática, en la que lo que se cocina en las parrillas de información es a la vez lo mismo en todas partes, y a la vez distinto, es a la vez rico en contenidos, o completamente pobre en la profundidad.

FUTBOL Y NACIÓN


Hablar de fútbol y nación en una nación que vive del fútbol y para el fútbol, supone un análisis más allá de las líneas del campo de juego, para incursionar en los terrenos de la crítica social, y de las realidades de los colectivos que consumen medios, y que implica analizar esos medio que por ratos nos consumen.
La serie futbol y nación, con una realización intrépida e y ágil, más allá de hacer una apología del fútbol, resalta lo que en últimas deberían reconocer los más ortodoxos sociólogos como el resultado de un verdadero trabajo de campo, pues es en el campo de juego donde se gestan un entramado de sentimientos y respuestas, que trascienden todo análisis pedagógico, y se pueden rastrear en cada grito en el estadio hasta la más acalorada de las discusiones en una acera de la ciudad.
La gran pregunta sobre los contenidos y la forma de presentarlos, y a la luz del fútbol nos puede llevar a pensar en la posibilidad como un juego como el fútbol (pues visto en su más simple esencia es un juego) puede trascender a los límites de lo epopéyico, y convertirse en un resumen social, pues el futbol resume las luchas entre ricos y pobres, entre favorecidos y despreciados, convirtiéndose en una religión de miércoles y en un sacramento de tribuna, que es capaz de reunir en el sentir de una misma camiseta, a los estratos más diversos, a las formas de pensar más contrarias, aún, las fronteras de gentilicio y tierra.
Si el tema consiste en el análisis de los contenidos y la injerencia de los medios en su poder, la delgada frontera entre lo utópico y lo real se ha desdibujado, pues la información y los contenidos ya se han convertido en un producto que se vende, se intercambia, se plusvaliza, se pulveriza.
Es así como algo tan simple como un juego, se convierte en una mercancía que deja eternos dividendos a los grandes emporios de la información, y precisamente por esta razón, es que se desdibuja la razón de ser del verdadero fin del entretener y educar, en vez de vender y condicionar.
Todos los días asistimos al cotidiano teatro noticioso, en el que nos venden por módicas cuotas leídas por los profesionales de la presentación, la realidad del país y lo que sucede en las calles, en los campos, en las finanzas, en los deportes.
Si los contenidos ofrecidos no son lo suficientemente satisfactorios al oído o a los ojos, la única opción que hemos aprendido es la alternativa del cambio de canal, o en el más arriesgado de los casos apagar la televisión en el acto más heroico posible y más “responsable” en el supuesto de no dejarse embrutecer más por lo que emiten las grandes cadenas.
Interrogarse sobre los contenidos e interrogar a los contenidos, es un ejercicio que va más allá de preguntarse si un contenido es censurable o no, la pregunta va más allá. Y debe ascender al ámbito de la autocritica y el análisis de ya no pensar en lo qué consumo, sino cómo lo consumo.
Que importante sería diseñar criterios desde la academia y desde la elaboración misma de los contenidos, que permitan un análisis no de la información en si, sino en una anticipación a como las consecuencias pueden impactar negativamente a las audiencias.
La televisión se enseña a ver, no basta solo con mostrar como se enciende, como se cambia el canal o cómo se apaga el receptor; va más allá la necesidad de enseñar a interpretar objetivamente lo que sucede , cómo sucede y para que sucede y eso que nos enseña.
Si volvemos a hablar de futbol como es que tememos a los clásicos, o a los enfrentamientos afuera del estadio, en el que las calles se tiñen de humo antimotines, y se refleja de forma clara lo que se sustrae del verdadero inconsciente colectivo, trasladar la sana batalla deportiva, hacia los límites suprahuamnos del ser capaz de reventarle la cabeza a un contrario por el hecho de pertenecer a la barra del otro equipo, como si asistiéramos al más dantesco de los escenarios, en que el espíritu deportivo se convierte en noticia de última hora ya no como exaltación de la lucha gallarda y honesta de los jugadores, sino del campo de guerra que queda al paso de las barras combatientes.
Nación y futbol, en una nación que vive del futbol. Cuándo será que nuestra nación dejará de ser un entramado de noticias e historias mal contadas, para crecer y ser un verdadero colectivo social que interpele, pregunte y construya, sin las excusas de la violencia y la cohersión.