lunes, 4 de mayo de 2009

“Influencia de los estudios mediáticos y contenidos en el concepto de marca y el impacto en los conscientes colectivos”


Los conscientes colectivos hacen parte de un constructo necesario en el equilibrio de la sociedad, y esos a su vez son constituidos y organizados por los actores que participan en la elaboración de las dinámicas que trazan la interpretación de los acontecimientos y da las claves de lectura a los miembros de la sociedad, para hacerse a las imágenes de la realidad que ésta necesita.
Los estudios mediáticos, intentan intervenir a las colectividades en sus conscientes brindándoles herramientas e insumos, “inculcándoles” a través de los contenidos, las formas para interpretar desde ellos mismos, convirtiendo los contenidos mediáticos en contenidos colectivos, que más allá de ser simples opciones de consumo, en discursos claros que intervienen y forman el criterio de aquellos miembros de dichos colectivos.
Los contenidos mediáticos que apuntan a la formación de conscientes colectivos de consumo, pretenden ser pedagógicos, que generen procesos de aprendizaje para globalizar las tendencias de consumo, y así establecer círculos de influencia y de enseñar a consumir contenidos.
Las realidades sociales, las realidades de los conscientes colectivos, están siempre influenciadas por la tendencia discursiva de los mismos contenidos que se consumen en cada contexto, las realidades sociales son intervenidas a través de procesos educativos de solución y organización de las soluciones, y es así como se crean productos pedagógico – mediáticos, que gracias a su alcance, ayudan a intervenir las realidades que circundan.
Los contenidos mediáticos, se diseñan y se comprenden desde la perspectiva de la intención con la cuál son elaborados, pues más allá de que exista una intención una razón para crear un producto pedagógico que haya de usar los medios de información para cumplir su cometido, lo que deben pretender establecer antes que un extenso listado de ideales, deben primero hacer un posicionamiento de concepto, un posicionamiento consciente en los inconscientes, un posicionamiento de marca.
No pensemos el término marca como el nombre de un producto, usémoslo en el significado de sello, identidad, exclusividad; los contenidos diseñados conscientemente, sellan (marcan) los conscientes colectivos, generando en ellos procesos de identidad, fidelización y de arraigo.
Los conscientes colectivos se construyen con la suma de las identidades individuales que se reúnen alrededor de un concepto, de una característica que aglutina los intereses de los que consumen productos mediáticos. Una Telenovela no vende marcas, por más que se vean las etiquetas de los refrescos en las manos de los protagonistas, o no vende marcas de ropa que son plenamente distinguibles y dejan a la luz la obviedad de lo publicitario de las escenas. Las telenovelas venden idearios, venden contextos, venden jerga, venden identidad.
Esta influencia sistémica, a través de algo inconsciente como los contenidos, sella (marca) los conscientes, entablando relaciones cada vez más fuertes en la cotidianidad de los consumidores, entonces la gente empieza a saludar de cierta forma, se llama de cierta forma, piensan de cierta forma, y terminan por elevar la ficción de lo que sucede en la pantalla, hasta la realidad de pensar que cualquiera de esos actores está encarnando una historia similar a la mía, y ver la novela me permite o anticiparme a los acontecimientos de mi propia vida, o dilucidar las respuestas que no obtenemos de nuestros contextos circundantes, pues las metahistorias de las novelas, nos dejan ver lo que los otros piensan, mientras que en la realidad, solo sabemos ( y a duras penas) lo que sucede con nosotros mismos.
La Escuela (academia) entonces ¿tendrá sobre sus hombros la enorme responsabilidad de enseñar a consumir los contenidos que se convierten en colectivos? O más bien, ¿la escuela debe someterse a sí misma, al rigor del medio para intentar comunicar los contenidos? Por momentos hemos olvidado que el medio es el aparato, no es el que piensa el contenido, el contenido ya viene construido cuando se va a emitir.
La formación debe ir a los cerebros de los creativos, a las mentes de los que idean los universos paralelos de ficción y acción de las novelas; la formación, debe arraigarse en el juicio de los que emiten (vomitan) noticias, sin fijarse en el olvidado rigor de la verdad y de la necesario confrontación de la información. La formación debe hacer mella en el colectivo de consumo, para enseñarle a autodecantar lo que consume, y no desear verlo todo, consumirlo todo, pues de lo único que esta enferma la sociedad es de indigestión mediática, en la que lo que se cocina en las parrillas de información es a la vez lo mismo en todas partes, y a la vez distinto, es a la vez rico en contenidos, o completamente pobre en la profundidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario