sábado, 18 de julio de 2009

LA CRISIS DE LA ECONOMÍA COLOMBIANA

LA CRISIS DE LA ECONOMÍA COLOMBIANA

Ya es un lugar común señalar que el desastre de la economía colombiana es el peor de su historia y que, de seguir las cosas como van, todavía falta lo peor, afirma el Senador Jorge Robledo.

La ponencia del Senador Jorge Robledo a propósito de la crisis de la Economía de Colombia, frente a la inminente firma del TLC con Estados Unidos, suscita toda serie de reflexiones en el ambiente político y Económico.

En el aparato económico nacional hay dos situaciones: el sector no monopolista (los no “agremiados”) está desapareciendo arruinado por la competencia externa y la crisis de la economía, en tanto los monopolios, bien sean públicos o privados, están siendo adquiridos a menor precio por el capital extranjero.

La deuda del Estado aumenta, la inversión estatal se reduce pues el pago de la deuda pública externa e interna no permite reducir el déficit fiscal, y la generación de una reactivación empresarial.

De todas maneras, una de las tantas razones de esta situación es la inversión clara y directa en la política de seguridad democrática del actual Gobierno, lo cual le ha restado fuerza a las medidas de reactivación de la Economía.

En este panorama llega el posible TLC. Se presenta un país al parecer mas seguro, mas propicio para la inversión extranjera y tener mas asegurados sus capitales, pero la realidad es que tenemos un país con una capacidad productiva herida, y en desventaja con la competencia que se presentará contra los productos que entrarán mas baratos al país una vez se firme el TLC, y empecemos a consumir productos que nosotros mismos podemos producir, pero toca traerlos de fuera pues sale mas barato importarlos que producirlos nosotros mismos.

Subyace una pregunta en todo esto. ¿Por qué nos cuesta tanto producir ciertos elementos?

De otro lado, para el Senador Robledo la salud y la educación son cada vez más artículos de lujo, solo al alcance de los que puedan pagarlos, que son cada vez menos porque en las estadísticas oficiales el desempleo abierto hace rato pasó del 20% y el empleo informal superó el 60% y porque los colombianos clasificados como pobres llegan a 23 millones, con 13 millones de paupérrimos entre ellos.
Para el congresista del Polo Democrático, el logro del establecimiento de estas políticas radica en las fortalezas neocoloniales. Los productos que entrarán, tendrán bajos aranceles; los mismos productos producidos en Colombia no tendrán de ninguna forma de competir, y muchas empresas quebrarán, porque los costos de los productos nacionales seguirán siendo los mismos, y en comparación con los importados serán mas caros.

Un ejemplo claro serpian las medicinas, en tanto que si se mantiene la política de protección a las patentes, los medicamentos genéricos serán solo un vago recuerdo del pasado, y las medicinas de marca serás muy costosas , y no habrá posibilidad de producir medicinas igual de efectivas, pero mas económicas en nuestro páis.

El Senador Robledo sostiene, que la dificultad radica ante todo, en la desigualdad de las propuestas y en un temor a ultranza a los grandes intercambios económicos con los Estados Unidos.

¿Qué hacer en este panorama? ¿Resignación, oposición? Iniciar un proceso de esta maginitud en las relaciones económicas entre ambas naciones es obvio que trae sus beneficios y también sus riesgos. De manera muy personal, mas allá de que las condiciones aparentemente estén mejor dadas para los Estados Unidos, el cuestionamiento debe trasladarse a la Empresa Colombiana, para intentar producir mejor, y mas barato y así poder competir; muchos países lo logran, además que el argumento para que nuestras cosas valgan mas, es que los rubros en importación de materias primas son elevados ¿no será acaso que si se tiene la posibilidad de ingresar mas económicos esos mismos elementos primos para nuestra producción nacional, gracias al libre comercio, se puedan producir los producto a un costo mas bajo?

Estados Unidos, de todas formas conseguirá lo que les vendemos en otro lado si no firmamos el TLC, y ahí si que uno de nuestros clientes mas importantes irá a abrir sus negocios y a satisfacer sus bienes y servicios en otro lado ¿no tendremos la inteligencia para generar negocios mas rentables para poder competir con los productos norteamericanos? ¿Dónde quedan nuestras fortalezas en el campo agropecuario, zootécnico, de servicios?

Es cierto que tenemos que mirar con pinzas este tipo de ejercicios comerciales, pero es un error a mi parecer, cerrarse por completo a la posibilidad de generar nuevos procesos y nuevos negocios que abran las puertas a la adquisición de elementos de acá si son realmente inaccesibles como la alta Tecnología entre otros.

La reflexión seguirá tomando muchos matices, pero es cierto que por el lado de nuestro gobierno las cartas están mostradas, y solo falta el beneplácito del gobierno de Estados Unidos, es solo cuestión de tiempo, debemos prepararnos para digerir los productos y cargas culturales que vienen tras los empaques de lo que compraremos, eso si es lo que a mi me preocuparía pues en tanto que sea mas “atractivo” en vez de barato, desayunar pancake que una arepa, el problema no va a ser la quiebra del gremio de las arepas, sino la quiebra de la cultura y de los ideales nacionales, pero eso no se pierde por la firma de un tratado comercial, se pierde por falta de fundamentos en la soberanía mental, pues es allí donde reside el verdadero patrimonio, allí si estaría el verdadero peligro.

LA INDUSTRIA CULTURAL

LA INDUSTRIA CULTURAL

¿UN MERCADO URBANO?

Luego de las discusiones elaboradas a raíz del planteamiento de la posibilidad de contemplar la cultura y sus elementos, como la materia prima de un mercado de consumo para propios y extraños se nos pone en la mesa el panorama lo que podríamos llamar la mutación del Homo Sapiens, que en un Homo Urbis, siendo ahora este, un nuevo individuo que ha pasado de la masificación, a la individualidad extrema, encerrándose en la sala de su casa a ver televisión, desde el consumo de un entramado de productos, sensaciones, lenguajes, costumbres etc; Se suscita un nuevo concepto de cultura, que no pretende ser reconocido como cultura, sino como producto.

Los medios de comunicación ya dejaron de ser esa “caja mágica” en la que podíamos encontrar la respuesta a lo que no sabíamos, en la que todo el tiempo recibíamos de balde una serie de informaciones que sin clasificar y sin interpretar adecuadamente, nos iban a avocar, (y nos tienen ya) sumergidos en un mundo paralelo, en un nuevo sistema solar en el que los planetas son Colombia, Estados Unidos, Europa, Internet, la música, Madonna, Daddy Yankee; y que la nave espacial para viajar a través de ellos es tan solo un teclado de computador, un Mouse o un I Pod, siendo este viaje la única alternativa para que el hombre tecno- moderno se busque a si mismo, en medio de la lucha por no sucumbir ante el influjo informativo.

La tendencia a individualizarse en medio de un mundo que lo que busca es agrupar, congregar, aglutinar pareciera contradictorio, pero asi lo vemos en nuestras calles, donde vemos caminar a todos atados al cordón auricular de un sus reproductores de audio, o en una eterna conversación aparentemente monológica con su celular, cuando no es que vemos a quien va en auto, y con el manos libres, nos da la impresión de que va hablando solo.

Pareciera ser que el asunto tiene un punto de partida en la eterna discusión lo público y lo privado, lo popular y lo masivo, “lo culto o lo inculto”. Basta con reconocer, que si observamos detenidamente nuestros entornos, cada vez mas las posibilidades tecnológicas y la interacción con el mundo que ofrecen os medios, nos va separando (a mi modo de ver) de nuestros consumos más autóctonos, pues si lo público es lo que “todos sabemos que es así” y lo privado es mi forma particular de consumir la información, mi cultura ya no es el “Biombo” que me protege de lo que recibo, y mi cultura ya no me brinda las categorías para interpretar lo que me viene de fuera; mi cultura es poco a poco socabada por lo que consume y ve de fuera. Hemos pasado del feudo al barrio, y del barrio a la sala de Tv, de la sala de Tv al monitor del Computador, donde tengo mas fácil acceso a todo la información que me sea posible recaudar.

A propósito de recaudar, hemos discutido ampliamente sin el consabido TLC con Estados Unidos es de beneficio o no para el país etc, en términos del consumo de cultura, qué es lo que está de fondo cuando queremos pensar que la cultura será un elemento más en la “lista del mercado” para tener que promocionarnos a nosotros mismos, ya que no consumimos ya lo que tenemos al frente, y toca vender a otras personas lo que somos, para ver si en lo que otros conocen y disfrutan de lo que somos, quizá nos veamos y nos reconozcamos allí, en lo que otros interpretan.

Colombia en medio de las dinámicas urbanas y de la apertura a los ámbitos ha aprendido a copiar los prototipos que le llegan de fuera y que han perneado su cultura y hemos una caricatura de los prototipos sociales que nos llegan del otro lado del océano; claro, es obvia la diferencia entre la modernidad o la contemporaneidad que viven los amigos del norte o los europeos, a nosotros (por historia) nos han llegado tarde estas dinámicas y por eso somos un país en vía de desarrollo que en otros términos: un país que apenas aprende a ver como es el mundo de verdad, el mundo tecnificado; claro nos pretenden “desatrazar” el cuaderno, en un ejercicio veloz e insistente de aprender de las otras culturas (que sutilmente nos las presentan como mejores que la nuestra) para ir olvidando la nuestra.

Es claro, una cosa es no aceptar el paso de la historia querer regresar a la edad media; y otra muy distinta, es poder lograr una igualdad en el intercambio cultural para no quedar sometidos al influjo de las culturas mas fuertes que nos pernean, y ya no usan la pólvora para inculcarnos su cultura, sino que a través de la idea de un mundo mejor, de un sueño mejor, nos conquistan de nuevo con espejitos, espejos que nos revelan nuestra imagen real, y nos hacen sentir pena, para querer entonces que nuestra imagen se borre, y que se parezca mas, a la imagen del que vive en ese “mundo” mejor.

Si el asunto está en reconocernos, ¿tenemos necesariamente que llevar a lo audiovisual lo que vemos en vivo y en directo en las calles de nuestras ciudades? ¿ o nos dimos cuenta que existían sicarios en Medellín solo hasta que se estrenó Rodrigo D No Futuro, o la inconciencia se nos acabó cuando La Virgen de Los Sicarios nos dijo que existe un mundo sórdido y escondido en las calles de nuestras capitales, no lo se, solo me parece que preferimos ver nuestra realidad y nuestra historia por las noticias o en las pantallas de cine, y la historia se nos ha convertido en un producto digno de exportación que si bien dice lo que realmente sucede, nos deja en desventaja para mostrarnos ante los de fuera como asesinos despiadados y drogradictos en éxtasis constante, nada diferente de lo que sería el protagonista promedio de las películas norteamericanas, pero en ese caso, él es un héroe que acaba de salvar al mundo con su ametralladora al hombro y sus músculos desproporcionados, nosotros, una cultura sin futuro ni misericordia.

No tenemos salida, debemos jugárnosla en el mercado de la cultura, espero ahí si, nos brote el ingenio característico de esta raza, y esta vez si, saquemos el mejor provecho en el negocio del consumo, en el negocio de la cultura ya no aprendida, sino consumida en el dispensador de cultura que todos tenemos en casa; Televisor.

LA CULTURA ESTUDIADA, LA CULTURA ASUMIDA COMO RUMBO

LA CULTURA ESTUDIADA, LA CULTURA ASUMIDA COMO RUMBO

Manuel Puig Durán Gómez

Comenzar a pensar la posibilidad de que la cultura global, es la solución al interrogante cultural que nos ha tomado todo un semestre deducir, es el tema que el Señor Warnier nos ilumina en el discurrir de este maravilloso texto La Mundialización de la cultura.

El texto, plantea desde un recorrido histórico crítico (cuestión muy propia del discurso sociológico Francés) un análisis de la evolución de la cultura, desde la perspectiva histórica, además de enunciar los posibles puntos de encuentro que se suscitan en los encuentros culturales post modernos, atravesados por la mediación, de los instrumentos comunicativos que se han ido creando con el paso de la historia.

Este recorrido, ha estado acompañado siempre por los medios de comunicación, por la evolución técnica y tecnológica, que ha brindado nuevas claves hermenéuticas para estudiar las relaciones culturales, desde los ámbitos de la industria cultural, y de lo “publicado” en los medios de comunicación.

Debemos unir al recorrido cultural, asi como lo propone el texto, el recorrido que ha tenido la tecnología en la importancia para deducir la importancia que tienen las industrias culturales en el desarrollo de la cultura global; mas allá de intentar plantear una apología de la globalización, el planteamiento fundante del libro de Warnier, es una redacción sistemática de cómo es posible valerse del ámbito generado por los consumos culturales, para que las culturas entre si se relacionen, se conozcan “consuman” unas de otras, sin perderse entre ellas para crear una “tercera” híbrida; las culturas están hechas para eso, para suscitarse, crecer y crecer al punto de encontrarse con otras, que las consumirán o las respetarán, entendiendo esta frase (muy mía por cierto), como la verdad irrefutable que la historia nos ha enseñado a través de los cientos de encuentros culturales que hemos sabido de su existencia, desde la escuela, desde los medios, desde nuestro mismo actuar como seres sociales que conocemos a otras tantas personas susceptibles de cultura.

“Definimos pues como industrias culturales las actividades industriales que producen y comercializan discursos, imágenes, artes, y cualquier otra capacidad o hábito adquirido por el hombre en su condición de miembro de la sociedad”(Warnier, Jean Paul, la Mundialización de la Cultira, Ed Gedisa, Barcelona 2002,. Pag 22)

La Mundialización de la cultura, se ha dado en el ambiente del mercado cultural; creo que hablar de Mundialización de la cultura, es hablar mas allá de que encuentre un Mc Donalds en cada esquina de cualquier país del mundo, o de que sepa de memoria recetas Thai, o que el destino favorito de mis vacaciones no sea el exuberante Caribe, sino el Municipio más recóndito de la Amazonía. Mundialización de la Cultura, es el “momento” de relación, conocimiento y respeto de las categorías culturales, pues estoy convencido, que un Indígena Witoto, miraría con recelo el empaque de una Big Mac, mientras en la otra mano tenga un pedazo de pescado asado, ahí dirían los apologetas de la individualización que es un exabrupto cultural tal escena, en este ejercicio, creo que el problema de fondo es que tenemos que estar preparados para cualquier encuentro cultural, sea cual fuere el ámbito, ese ámbito todos los días lo encendemos en las mañanas, lo sintonizamos en el radio, ese ámbito esta a un click de distancia. “La estrategia de las industrias de la cultura sufrió una profunda reforma como consecuencia del impacto ejercido por las nuevas tecnologías.”(Ibid. Pag 60)

Warnier, presenta claramente los pasos para analizar las relaciones culturales que se establecen en nuestros contextos, para así analizar, hasta qué punto las relaciones culturales que observamos a diario son producto del mercado cultural, o si son neocolonialismos perpetrados por las potencias ideológicas.

“(…) Las industrias culturales presentan las siguientes características: a) necesitan grandes medios; b) aplican técnicas de reproducción en serie; c) trabajan para el mercado o, en otras palabras, mercantilizan la cultura; d) se fundan en una organización del trabajo de tipo capitalista; es decir, transforman al creador en un trabajador y transforman la cultura en productos culturales.” (Ibid Pag 21). Analicemos brevemente estas afirmaciones

Las técnicas de reproducción agotan la carga semántica de los “instrumentos culturales”? es decir, ¿no es lo mismo un objeto precolombino que se encuentra en una excavación arqueológica, al objeto reproducido en serie y expuesto en vitrinas para ser vendido? La diferencia (y es desde acá dónde la Industria cultural le da el valor) esta en el valor histórico frente al valor Hermenéutico. El valor histórico sin lugar a dudas el que permite resaltar la importancia en la línea del tiempo que pueda tener un hallazgo arqueológico, además de su valor de estudio y análisis para interpretar los contextos históricos de las culturas sobre todo las extintas. El valor hermenéutico es el que me permite acercarme a la cultura o a sus primicias, con la adquisición de “objetos” que mas allá del valor de “souvenir” me proveen elementos interpretativos de la cultura, pues no adquirimos artículos porque si, lo que consumimos en términos de cultura, trae consigo una seris de necesidades intrinsecas (y a veces inconcientes) que reasaltan la idea de que la cultura se aprende, se suscita en nosotros, ¿porqué me gustan las rancheras? Preguntará alguien, pues en una visión ortodoxa de la cultura, esa sería solo música de mexicanos, ¡mentira!

Es música del mundo, porque resume sentimientos, resume vivencias, y allí gracias a un género musical puedo identificar mejor desde la interpretación cultural mexicana la tristeza, mas que con un vallenato por ejemplo; no es infidelidad a mis raíces, es permitirme intercambiar ideales, el intercambio cultural comparte interpretaciones:

“Estas observaciones permiten advertir que sin duda, es mas conveniente hablar de identificación que de identidad y decir que la identificación es contextual y fluctuante” (Ibid. Pag 15)

¿Porqué Warnier, nos ha llevado por un camino histórico crítico, con una columna vertebral enraizada en el influjo de los medios?

Los medios han sido la vitrina a veces inconciente del intercambio cultural, la noticia la nouvelle, los documentales, Nacional Geographic, Travel and Adventure, ventanas de observación de las culturas, las comprensiones culturales y políticas. “La inextricable imbricación de las dinámicas socioculturales y de las técnicas, cuya importancia en materia de transporte hemos comprobado, se sitúa del lado de la comunicación.”(Ibid. Pag 32)

Los Medios, los emporios mediáticos y sus interpretaciones revisten en sus métodos y mensajes la responsabilidad hermenéutica de no generar un Apocalipsis de las tradiciones (Cfr pag 87), pues en tanto se conviertan los contenidos culturales en meros contenidos del lead o que debido a la mala interpretación cultural, los medios generen un etnocidio mediático. Todos los días asistimos de primera mano a los bombardeos en medio oriente, asistimos a las guerras civiles afrinacas, asistimos a las capturas latinoamericanas por narcotráfico, sin la debida interpretación y Mundialización del ideal humanista, todos terminaremos pensando (como ya millones piensan) que todo árabe es terrorista, que todo africano es de menor cerebro, o que todo latino es un pandillero o un narco. Las malas interpretaciones mediáticas, generan la Mundialización de la Incultura, dándole Visa al maltrato cultural, y al establecimiento de los prejuicios sociales, a los enfrentamientos ideológicos.

La Mundialización de la Cultura, es un reto, bastante árido para enfrentar ciertos ámbitos disfrazados de humanismo filantrópico, que ven la cultura (y sobre todo las culturas más discretas) como un objetivo a conquistar, para transformarlos a mi imagen y semejanza, para inculcarles ideales impropios e incompatibles con la mas mímica sensatez.

La cultura es el valor mas grande que se tiene en el ambiente público y privado, la cultura es el aire que suena en las quenas, es el olor de la panela en los trapiches, la cultura es el acento, la cultura es el baile ritual oceánico, la cultura es poder ingresar a una Universidad y hablar de estas cosas, no para verlas como un objeto de estudio, sino para matricularse en una defensa de lo propio, pero también de lo ajeno, para que todos podamos seguir conservando lo que realmente somos, y poder compartirlo para poder vivir mejor bajo este mismo cielo.