LA CRISIS DE LA ECONOMÍA COLOMBIANA
Ya es un lugar común señalar que el desastre de la economía colombiana es el peor de su historia y que, de seguir las cosas como van, todavía falta lo peor, afirma el Senador Jorge Robledo.
La ponencia del Senador Jorge Robledo a propósito de la crisis de la Economía de Colombia, frente a la inminente firma del TLC con Estados Unidos, suscita toda serie de reflexiones en el ambiente político y Económico.
En el aparato económico nacional hay dos situaciones: el sector no monopolista (los no “agremiados”) está desapareciendo arruinado por la competencia externa y la crisis de la economía, en tanto los monopolios, bien sean públicos o privados, están siendo adquiridos a menor precio por el capital extranjero.
La deuda del Estado aumenta, la inversión estatal se reduce pues el pago de la deuda pública externa e interna no permite reducir el déficit fiscal, y la generación de una reactivación empresarial.
De todas maneras, una de las tantas razones de esta situación es la inversión clara y directa en la política de seguridad democrática del actual Gobierno, lo cual le ha restado fuerza a las medidas de reactivación de la Economía.
En este panorama llega el posible TLC. Se presenta un país al parecer mas seguro, mas propicio para la inversión extranjera y tener mas asegurados sus capitales, pero la realidad es que tenemos un país con una capacidad productiva herida, y en desventaja con la competencia que se presentará contra los productos que entrarán mas baratos al país una vez se firme el TLC, y empecemos a consumir productos que nosotros mismos podemos producir, pero toca traerlos de fuera pues sale mas barato importarlos que producirlos nosotros mismos.
Subyace una pregunta en todo esto. ¿Por qué nos cuesta tanto producir ciertos elementos?
De otro lado, para el Senador Robledo la salud y la educación son cada vez más artículos de lujo, solo al alcance de los que puedan pagarlos, que son cada vez menos porque en las estadísticas oficiales el desempleo abierto hace rato pasó del 20% y el empleo informal superó el 60% y porque los colombianos clasificados como pobres llegan a 23 millones, con 13 millones de paupérrimos entre ellos.
Para el congresista del Polo Democrático, el logro del establecimiento de estas políticas radica en las fortalezas neocoloniales. Los productos que entrarán, tendrán bajos aranceles; los mismos productos producidos en Colombia no tendrán de ninguna forma de competir, y muchas empresas quebrarán, porque los costos de los productos nacionales seguirán siendo los mismos, y en comparación con los importados serán mas caros.
Un ejemplo claro serpian las medicinas, en tanto que si se mantiene la política de protección a las patentes, los medicamentos genéricos serán solo un vago recuerdo del pasado, y las medicinas de marca serás muy costosas , y no habrá posibilidad de producir medicinas igual de efectivas, pero mas económicas en nuestro páis.
El Senador Robledo sostiene, que la dificultad radica ante todo, en la desigualdad de las propuestas y en un temor a ultranza a los grandes intercambios económicos con los Estados Unidos.
¿Qué hacer en este panorama? ¿Resignación, oposición? Iniciar un proceso de esta maginitud en las relaciones económicas entre ambas naciones es obvio que trae sus beneficios y también sus riesgos. De manera muy personal, mas allá de que las condiciones aparentemente estén mejor dadas para los Estados Unidos, el cuestionamiento debe trasladarse a la Empresa Colombiana, para intentar producir mejor, y mas barato y así poder competir; muchos países lo logran, además que el argumento para que nuestras cosas valgan mas, es que los rubros en importación de materias primas son elevados ¿no será acaso que si se tiene la posibilidad de ingresar mas económicos esos mismos elementos primos para nuestra producción nacional, gracias al libre comercio, se puedan producir los producto a un costo mas bajo?
Estados Unidos, de todas formas conseguirá lo que les vendemos en otro lado si no firmamos el TLC, y ahí si que uno de nuestros clientes mas importantes irá a abrir sus negocios y a satisfacer sus bienes y servicios en otro lado ¿no tendremos la inteligencia para generar negocios mas rentables para poder competir con los productos norteamericanos? ¿Dónde quedan nuestras fortalezas en el campo agropecuario, zootécnico, de servicios?
Es cierto que tenemos que mirar con pinzas este tipo de ejercicios comerciales, pero es un error a mi parecer, cerrarse por completo a la posibilidad de generar nuevos procesos y nuevos negocios que abran las puertas a la adquisición de elementos de acá si son realmente inaccesibles como la alta Tecnología entre otros.
La reflexión seguirá tomando muchos matices, pero es cierto que por el lado de nuestro gobierno las cartas están mostradas, y solo falta el beneplácito del gobierno de Estados Unidos, es solo cuestión de tiempo, debemos prepararnos para digerir los productos y cargas culturales que vienen tras los empaques de lo que compraremos, eso si es lo que a mi me preocuparía pues en tanto que sea mas “atractivo” en vez de barato, desayunar pancake que una arepa, el problema no va a ser la quiebra del gremio de las arepas, sino la quiebra de la cultura y de los ideales nacionales, pero eso no se pierde por la firma de un tratado comercial, se pierde por falta de fundamentos en la soberanía mental, pues es allí donde reside el verdadero patrimonio, allí si estaría el verdadero peligro.
Ya es un lugar común señalar que el desastre de la economía colombiana es el peor de su historia y que, de seguir las cosas como van, todavía falta lo peor, afirma el Senador Jorge Robledo.
La ponencia del Senador Jorge Robledo a propósito de la crisis de la Economía de Colombia, frente a la inminente firma del TLC con Estados Unidos, suscita toda serie de reflexiones en el ambiente político y Económico.
En el aparato económico nacional hay dos situaciones: el sector no monopolista (los no “agremiados”) está desapareciendo arruinado por la competencia externa y la crisis de la economía, en tanto los monopolios, bien sean públicos o privados, están siendo adquiridos a menor precio por el capital extranjero.
La deuda del Estado aumenta, la inversión estatal se reduce pues el pago de la deuda pública externa e interna no permite reducir el déficit fiscal, y la generación de una reactivación empresarial.
De todas maneras, una de las tantas razones de esta situación es la inversión clara y directa en la política de seguridad democrática del actual Gobierno, lo cual le ha restado fuerza a las medidas de reactivación de la Economía.
En este panorama llega el posible TLC. Se presenta un país al parecer mas seguro, mas propicio para la inversión extranjera y tener mas asegurados sus capitales, pero la realidad es que tenemos un país con una capacidad productiva herida, y en desventaja con la competencia que se presentará contra los productos que entrarán mas baratos al país una vez se firme el TLC, y empecemos a consumir productos que nosotros mismos podemos producir, pero toca traerlos de fuera pues sale mas barato importarlos que producirlos nosotros mismos.
Subyace una pregunta en todo esto. ¿Por qué nos cuesta tanto producir ciertos elementos?
De otro lado, para el Senador Robledo la salud y la educación son cada vez más artículos de lujo, solo al alcance de los que puedan pagarlos, que son cada vez menos porque en las estadísticas oficiales el desempleo abierto hace rato pasó del 20% y el empleo informal superó el 60% y porque los colombianos clasificados como pobres llegan a 23 millones, con 13 millones de paupérrimos entre ellos.
Para el congresista del Polo Democrático, el logro del establecimiento de estas políticas radica en las fortalezas neocoloniales. Los productos que entrarán, tendrán bajos aranceles; los mismos productos producidos en Colombia no tendrán de ninguna forma de competir, y muchas empresas quebrarán, porque los costos de los productos nacionales seguirán siendo los mismos, y en comparación con los importados serán mas caros.
Un ejemplo claro serpian las medicinas, en tanto que si se mantiene la política de protección a las patentes, los medicamentos genéricos serán solo un vago recuerdo del pasado, y las medicinas de marca serás muy costosas , y no habrá posibilidad de producir medicinas igual de efectivas, pero mas económicas en nuestro páis.
El Senador Robledo sostiene, que la dificultad radica ante todo, en la desigualdad de las propuestas y en un temor a ultranza a los grandes intercambios económicos con los Estados Unidos.
¿Qué hacer en este panorama? ¿Resignación, oposición? Iniciar un proceso de esta maginitud en las relaciones económicas entre ambas naciones es obvio que trae sus beneficios y también sus riesgos. De manera muy personal, mas allá de que las condiciones aparentemente estén mejor dadas para los Estados Unidos, el cuestionamiento debe trasladarse a la Empresa Colombiana, para intentar producir mejor, y mas barato y así poder competir; muchos países lo logran, además que el argumento para que nuestras cosas valgan mas, es que los rubros en importación de materias primas son elevados ¿no será acaso que si se tiene la posibilidad de ingresar mas económicos esos mismos elementos primos para nuestra producción nacional, gracias al libre comercio, se puedan producir los producto a un costo mas bajo?
Estados Unidos, de todas formas conseguirá lo que les vendemos en otro lado si no firmamos el TLC, y ahí si que uno de nuestros clientes mas importantes irá a abrir sus negocios y a satisfacer sus bienes y servicios en otro lado ¿no tendremos la inteligencia para generar negocios mas rentables para poder competir con los productos norteamericanos? ¿Dónde quedan nuestras fortalezas en el campo agropecuario, zootécnico, de servicios?
Es cierto que tenemos que mirar con pinzas este tipo de ejercicios comerciales, pero es un error a mi parecer, cerrarse por completo a la posibilidad de generar nuevos procesos y nuevos negocios que abran las puertas a la adquisición de elementos de acá si son realmente inaccesibles como la alta Tecnología entre otros.
La reflexión seguirá tomando muchos matices, pero es cierto que por el lado de nuestro gobierno las cartas están mostradas, y solo falta el beneplácito del gobierno de Estados Unidos, es solo cuestión de tiempo, debemos prepararnos para digerir los productos y cargas culturales que vienen tras los empaques de lo que compraremos, eso si es lo que a mi me preocuparía pues en tanto que sea mas “atractivo” en vez de barato, desayunar pancake que una arepa, el problema no va a ser la quiebra del gremio de las arepas, sino la quiebra de la cultura y de los ideales nacionales, pero eso no se pierde por la firma de un tratado comercial, se pierde por falta de fundamentos en la soberanía mental, pues es allí donde reside el verdadero patrimonio, allí si estaría el verdadero peligro.