Resúmen
Este artículo propone una reflexión que afirma que lo alternativo en comunicación, debe ser entendido como una tercera vía, como un ejercicio de disertación, y no el responder en contra porque si. Lo alternativo no es una simple contestación, no es el otro color en la paleta, es un color más, hecho y construido para dar matices nuevos en la discusión.
Abstract
This paper reflects the alternative in communication must be understood as a third way, as an exercise in dissertacion, not against it because if you respond. The alternative is not a simple answer, its not the other color in the palette, is a new color, made and built it to give new nuances in the discussion.
Palabras Clave
Alternativo – Libertad de expresión – Atomización – Educación
¿Hay algo realmente alternativo?
Lo alternativo debe constituirse como una tercera vía y no como una contestación constante a lo que se afirma en los medios que nos apuntan con sus titulares y noticias de última hora.
La persecución fundamental de un lenguaje alternativo, propende en aras del cambio social entendido este como la generación de un nuevo sistema de pensamiento e interpretación de la realidad, proponer espacios en dónde lo alternativo sea el maravilloso producto del análisis de las opciones, para entregar a los consumidores de medios siempre una lectura más para ayudarle en su interpretación de la información.
Es asi como podemos estar de acuerdo en que “La Comunicación para el Cambio Social nace como respuesta a la indiferencia y al olvido, rescatando lo más valioso del pensamiento humanista que enriquece la teoría de la comunicación: la propuesta dialógica, la suma de experiencias participativas y la voluntad de incidir en todos los niveles de la sociedad, son algunos elementos que hacen de esta propuesta un desafío.”
Otra forma de expresar este desafío, es retomar la pertinente discusión entre qué es libertad de expresión y qué es libertad de opinión que nos entrega Alba Rico.
Creo, que dentro de la libertad de información a la cual tengo derecho, debo sintonizarme con la libertad con que esa información que me llega fue expresada, o viceversa y resarcir con toda la contundencia de poder expresar lo que entiendo y siento sobre las realidades que me rodean y convertirla en información para ejercer mi derecho con las demás personas.
Tenemos un derecho a interpretar y a expresar lo interpretado, y es allí donde se puede incursionar en un lenguaje alternativo, pues poder hablar de igual a igual, de discutir con el alter con el otro, con el paralelo a nosotros, podremos construir interpretación del mundo con claves de lectura de ida y vuelta, y no en un solo sentido dictatorial e impuesto como se pretende en las grandes estructuras informativas de venta convincente de ideas y fórmulas.
La Atomización , ensimismamiento y pérdida de conciencia social
Pero nos perturba una dificultad categórica, la atomización de las sociedades. Cada vez más, los seres humanos en las sociedades se ensimisman clavando sus ojos en sus Blackberrys, en sus portátiles, en sus contactos de las redes sociales. Por lo menos, hasta hace unos años, los ojos se clavaban en las hojas de los libros de texto, pero la mirada necesitaba alzarse para pensar un minuto en lo leído y hacerse una idea mejor de lo que se sestaba entendiendo. “La sociedad de «masas» es a la vez, y paradójicamente, una sociedad atomizada, donde las células individuales no consiguen entablar entre sí relaciones solidarias ni afectivas”.
Es allí donde un lenguaje alternativo debe surgir para abrir nuevos horizontes de intercambio de ideas, y generar equilibrio informativo, pues el tedio generado por la misma información de siempre, contrastada con la misma información pero proveniente del canal o de la emisora de la competencia, nos rendirá a los pies de una idiotez colectiva.
Debe suscitarse una revolución informativa que sepa hacer fluctuar la información (porque información siempre habrá) y traducirla en el lenguaje cercano e interpretado por la gente del común, por la gente de a pié, pues las noticias las pagan los grandes gremios, las protagonizan, las generan, y lo único que hacen es ponerle rostro de estrato 2 cuando aparece en cualquiera de nuestros consabidos noticieros, una madre desolada porque su hijo a muerto, o las tomas de una gran catástrofe cultural, o a lo sumo, el gol de la semana que en nada le aporta al estomago vacío de el niño que quiere ser futbolista cuando grande.
Es por eso, y una vez más con alba rico que se afirma que “Los medios alternativos deben aprovechar este momento, comprendiendo en todo caso que la construcción de un nuevo modelo de credibilidad solo puede ser simultánea al derribo desde el exterior del marco dominante; y que si los medios capitalistas no se han construido mediante discursos y desde los discursos, los medios socialistas solo serán verdaderamente creíbles y verdaderamente libres cuando haya verdadera y materialmente socialismo.”
La responsabilidad del que emite, su juicio y categoría.
Dice Mario Kaplún en la entrevista que le concedió a Martha Elena Montoya en México: “Cuando te hablo de la necesidad de formar emisores, de ejercitar la emisión (me importa mucho aclarar esto) no estoy pensando en los medios de comunicación, tanto masivos como populares, sino en la formación de las personas. Sería utópico e irreal creer que todo el mundo se va dedicar a la comunicación, no tiene sentido. Pienso que la comunicación es una práctica humana que abarca a todos los seres humanos, no solo a aquellos que la asumen como una tarea o profesión. Concierne a toda la educación.”
La comunicación como ejercicio humano, natural, necesario, evolucionó a la categoría de comunicación social y aún discute su calidad de ciencia. ¿ Cuándo perdimos el rumbo de lo realmente importante en la comunicación?
Comunicar ante todo es educar, y la primera escuela es lo cotidiano. En lo cotidiano está lo alternativo, lo que nadie ha analizado gastándole tomos y tomos enciclopédicos, y más bien se le encuentra un valor fundamental a lo tradicional y genealógico del conocimiento popular.
Recuerdo el video de los Indígenas Nasa. Lo alternativo no está en el documental que hayan producido, o que 2 o 3 miembros de la etnia hayan aprendido a usar una cámara, lo alternativo reside en su fundante interpretación del mundo y sus bellas costumbres. La cámara, la edición, el buen sonido ¡lo necesitamos nosotros! Por muchos años, no tuvieron los aparatos para hacer el documental, y la celebración se hacía sin ningún problema.
Ellos han hecho el esfuerzo de traducir magistralmente su conocimiento en nuestro lenguaje, se educaron en la tecnología para aprender un nuevo lenguaje y así poder expandir (si se puede decir globalizar) sus conocimientos, y no así, nosotros que mientras más tecnología utilizamos, mas nos embrutecemos; los Nasa se han hecho conocer sin burlarse de sus principios antes bien, saben del peligro de solo pensar en un solo lenguaje y abren las puertas de su intimidad para revelarse.
La comunicación alternativa, tiene la responsabilidad de generar la inquietud en el emisor: ¿Y aquí que mas podría decir, o de que otra forma puedo decirlo? Para equilibrar las opciones de acceso a la verdad, o por lo menos para poder expresar la verdad particular de cada persona que tenga acceso a la tan valiosa información.
BIBLIOGRAFIA
• Gumucio Dragon, Alfonso. El cuarto mosquetero: comunicación para el cambio social.
http://ciruelo.uninorte.ed
• Alba Rico, Santiago “La mentira organizada toma la apariencia de verdad y en el mismo gesto vuelve increíble la verdad. El marco de credibilidad dominante desacredita y vuelve increíbles los medios llamados alternativos. Por eso hay que pensar bien cuáles son nuestras fuerzas y qué podemos hacer con ellas” En: La Ventana. Portal de información de la casa de las Américas.
http://laventana.casa.cult
• Nuñez, Laverde Luis Masificación y democracia en el modelo de masas.http://www.cepc.es/rap/Pub
• MONTOYA VÉLEZ, Martha Helena (2004). Conversaciones con Mario Kaplún: Cincuenta Años Pariendo Un Interlocutor Autónomo. Texto publicado en la Revista Comunicologí@: indicios y conjeturas, Publicación Electrónica del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México, Primera Época, Número 2, Otoño 2004